Hermosillo, Sonora a 15 de marzo del 2026
Mi Carta de Hoy…
Remite: Alejandro Islas Galarza
¡Triste realidad!
¡Hola, lector! La realidad supera a la ficción, en un país que dista mucho de ser parte del mal llamado “primer mundo”, un país en el que la hambruna es el pan de cada día, sus calles son vivo ejemplo de lo anterior; Hermosillo no es la excepción a la regla, en calles y avenidas de la capital sonorense se pueden observar imágenes urbanas de personas en situación de calle y de muchas otras más que salen a buscar el “pan de cada día”.
Como ya es mi costumbre, los fines de semana recorro las calles del Centro Histórico de la ciudad que en algún momento de la historia llego a ser “La Capital del Noroeste”, se anunciaba en ese entonces con “bombo y platillo”.
Me dirigía al edificio de la empresa telefónica, propiedad del Magnate Carlos Slim, iba sobre la calle Monterrey y precisamente en la esquina con la avenida Pino Suárez, observe a un grupo como de 20 personas, mujeres y hombres.
Uno de ellos, se acercó a pedirme dinero y por su aspecto, deduje que se trataba de alguien con problemas de alcoholismo.
Seguí mi camino sobre la misma calle y al llegar casi al bulevar Rosales, vi que una mujer hacia señas al grupo de personas, como invitándolos a que se acercaran.
Ella se encontraba en la puerta de acceso de un edificio de dos pisos.
Levante la mirada y pude darme cuenta que se trataba del “Centro Rhema de Ayuda a los Necesitados”.
Detuve mi marcha, porque me llamó la atención el nombre del centro.
Observe a las personas que en fila se acercaban al edificio.
Hombres y mujeres, que, al llegar a la puerta principal, recibían una tarjeta con un número y procedían a introducirse al edificio.
–A caray, pensé y me pregunté ¿que estará pasando aquí?
La señora amablemente me saludo y me invitó a pasar para desayunar.
–¿Viene usted a desayunar?, pregunto e inmediatamente me ordeno ¡pásele!
–No, no, no vengo a desayunar, es solo que llamó mi atención, el grupo de personas que estaban del otro lado de la calle y ahora están entrando a este edificio, explique.
La señora insistió en que pasara a desayunar y créame a esa hora –10:00 am—aun no desayunaba.
Obligado por las circunstancias me identifique como reportero que soy.
La estimada dama, me vio sorprendida…
–Ah, qué bueno, ¿viene usted a entrevistarnos?, comento con gusto.
En eso, al lugar se presentó el joven Paul Guillen.
Y fue él, quien me dio información sobre la labor altruista que realizan de lunes a domingo.
El Centro Rhema de Ayuda a los Necesitados, es una iniciativa que impulsa la Iglesia Redimidos Internacional.
La agrupación ofrece diariamente de 150 a 200 desayunos a cualquier tipo de personas, el único requisito que se ocupa es tener “la necesidad de desayunar”.
Y esto incluye a cualquiera persona que por algún motivo, no tenga como desayunar.
Es decir, no se necesita ser una persona en situación de calle.
En mi breve estancia en el lugar, pude darme cuenta del perfil de algunas de las personas que llegaron a desayunar.
Por ejemplo, entro un guardia de seguridad privada.
Después, llego un velador.
Ya entrado en materia, pregunte si podía pasar y sí, el joven Paul, me acompaño en el recorrido.
Antes de entrar al área del comedor, se encuentra el baño, en donde todas las personas se tienen que lavar bien las manos.
Luego está la cocina, en donde un grupo de cuatro mujeres servía cada dotación.
En el área del comedor, ya se encontraban degustando su desayuno un numeroso grupo de personas.
El menú: huevos con machacas, frijoles, tortillas y café.
Paul Guillen, explico que la agrupación recibe donativos en especie y efectivo de diversas empresas y personas altruistas y generosas.
–Hay empresas que nos aportan cajas de huevo, frijoles, azúcar, verduras, café, explicó.
Una imagen urbana del reflejo de la realidad que vive México.
Personas que no tienen ni siquiera para desayunar.
La pregunta obligada es luego entonces ¿cómo le hacen para la comida y la cena?
Solo ellos lo saben.
Los cinturones de miseria que poco a poco han invadido las calles del Centro Histórico de Hermosillo.
Una realidad que duele. Que sensibiliza. Que sacude las fibras del Alma.
Una realidad de la que muchos, en su ir y venir por la vida, ni siquiera saben que existe.
Porque viven sus propias necesidades
Muchas de ellas, incluso, por no tener ni para llevar el sustento diario a sus hogares.
¡Duele!
De cuando te das cuenta, que el peso que cargas en tu lomo, no es nada comparado con lo que viven muchos más en situación de extrema pobreza.
La pobreza tiene sumidos a millones de mexicanos.
¿Habrá quienes se acerquen al “Centro Rhema de Ayuda a los Necesitados”?
No podemos ser Candil de la Calle y Oscuridad de su Casa”.
Sin dedicatoria…
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